a cura d'Enric Baixeras Sastre
signatura saumells

Los dibujos, las esculturas y las pinturas de Saumells revelan especulaciones profundas. Las compartían gente de su tiempo. Preocupación por el ser humano, solo entre tinieblas. Ansia de verlo acompañado, de cara a la luz. Curiosidad por el sentido de las estampas, los misterios y las parábolas bíblicas; por la maternidad, los niños y la familia; por el espacio inefable invadido por la música. Dilección (¡picassiana!) por los saltimbanquis, los artistas y los taumaturgos; por las caracterizaciones, sean de profetas o de diablos…

En 1962 Raimon cantaba “diguem no, nosaltres no som d’eixe món” (“digamos no, nosotros no somos de este mundo”). Allá donde iba, grandes grupos de chicas y chicos de sentimiento fresco, sincero, echando de menos un mundo más justo, se deleitaban escuchándolo. La Nova Cançó encajó en el pensamiento beat. Fue solidaria de la marcha popular por los derechos humanos encabezada por Bob Dylan y Joan Baez, a la que se adhirió medio mundo. Entre 1957 y 1965, Saumells hizo un buen número de exposiciones en Norteamérica. Sin duda, tuvo clientes “tocados” por los movimientos de caridad humana de los queridos de Dios. Es obvio que se avino a ello la consciencia existencialista que le había movido siendo joven.

© 2010 Museu d'Art Modern de Tarragona