a cura d'Enric Baixeras Sastre
signatura saumells

Saumells concibió la imagen humana según varios tipos o patrones, y los repitió a menudo, con algunas variantes. Inició este ejercicio a mediados del siglo pasado. Uno de los primeros arquetipos es una figura “abismada” con los miembros contraídos, que sugiere sobriedad, concentración, aislamiento, renuncia…

En el arte catalán hay antecedentes de esta figura. Hace un siglo, Barcelona vivía la lucha de clases, con huelgas y hechos violentos. En aquella ocasión, surgió una corriente a la que hay quien llama anarquizante. Tres artistas eminentes coincidieron en producir “abismados”: Isidre Nonell, las gitanas; Carles Mani, los alienados, y Pablo Picasso, los míseros de la época azul. Durante mucho tiempo, parte de la sociedad, y de los críticos, los despreciaron. Finalmente, los clasificaron separados del modernismo bajo el nombre de postmodernistas. Saumells, consciente de la controversia histórica provocada por los anarquizantes, al crear sus abismados, abrió de nuevo el tema para hablar sobre ello.

Atamos estos cabos al amparo de la autoridad del crítico Rafael Benet, quien afirmó que “sobre Nonell, Mani y Picasso se desarrolló el arte viviente catalán posterior”.

© 2010 Museu d'Art Modern de Tarragona