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Maties Palau Ferré

Maties Palau Ferré i el seu paradís

Del 16 de Septiembre al 23 de Octubre de 2011

Palau Ferre

Maties Palau Ferré y su paraíso

Maties Palau Ferré (24-8-1921 - 1-1-2000) ha sido considerado el pintor de la villa de Montblanc, un calificativo que se ganó por derecho propio. El aprecio hacia su tierra fue proverbial. Él consideraba que allí se daban todas las condiciones que necesitaba para producir su obra. Allí vivió casi toda su vida, y allí dedicó su producción.
Estudió Bellas Artes en Barcelona. Empezó a exponer en muestras colectivas: Exposición Nacional de Bellas Artes de Barcelona (1951), VII Salón de Octubre en Barcelona (1954), III Bienal Hispanoamericana de Arte (1955). Tuvo su primera exposición individual en 1956 en la Sala Gaspar de Barcelona. En 1957 expuso en el Ateneo de Madrid y en la National Book de Londres. Este mismo año recibió una beca del gobierno francés para perfeccionar sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de París. En 1961 regresó a la capital francesa de nuevo becado por el gobierno francés. En París participó en varias muestras colectivas. Ese mismo año se estableció definitivamente en Montblanc. Desde un buen comienzo, además de la pintura, trabajó la cerámica y, años después, se dedicó también a la escultura.
Su obra pictórica la podemos dividir en tres grandes temas: Montblanc, hilo conductor de su obra; la mujer, y las flores y sus bodegones.
Muy pronto, Palau Ferré alcanzó su lenguaje, caracterizado por un intenso cromatismo, composiciones muy bien estructuradas y por una influencia cubista: uso de planos de color, diferentes puntos de vista en una misma obra y ciertos rasgos fisonómicos de sus figuras.
Después de un serio y grave problema que tuvo con un marchante que le llevó a quemar parte de su obra, abandona la pintura al óleo y empieza a pintar con tinta china. Creó una técnica propia que le permitió obtener unos colores especialmente brillantes y transparentes.
Palau Ferré ha sido un caso excepcional en nuestro medio. Vivió única y exclusivamente de su obra. No quiso abandonar nunca su población, ni estaba preocupado por exponer. En su estudio llegaban sus clientes y coleccionistas de todo el mundo y sobre su trabajo escribió una buena parte de los críticos y estudiosos del arte en nuestro país.
Fue un pintor y un hombre solitario, que se sentía muy a gusto entre la gente humilde y trabajadora de su población. Orgulloso de su trabajo, mantuvo su independencia desde el principio hasta el final, con un objetivo muy concreto: realizar la obra que deseaba, y lo consiguió.